Cinco amigos chaqueños viajaron a Europa para llegar al Mundial. En Madrid tomaron un tren donde olvidaron la mochila que llevaba los tickets para los tres primeros partidos de la selección. Final feliz para una odisea no apta para cardíacos.
La comunidad judía vivió con asombro y profundo dolor los disturbios causados por un grupo de fanáticos ultracatólicos que irrumpieron en la Catedral durante la celebración de un acto ecuménico en el que se recordaba un nuevo aniversario de la trágica Noche de los cristales rotos, que antecedió al Holocausto Judío.