Salinas explicó que desde el pedido de captura, el 31 de marzo, la monja Kumiko ha quedado más complicada respecto de su rol en los delitos sexuales cometidos en la institución. En el comienzo de la investigación, Kumiko fue señalada como partícipe primaria. Ahora se analiza su rol como parte del modus operandi, con una conducta de encubrimiento de lo sucedido, lo cual exigiría un cambio de carátula en la causa.