Fueron más de 200 ingleses los que llegaron a Mendoza entre 1806 y 1809. Muchos se quedaron a vivir en Mendoza. Estaban preparados para la guerrilla por eso se les decía “cazadores” y sirvieron en el ejército de Los Andes.

Varios decidieron cambiar de vida, de idioma y hasta de religión. Se casaron y tuvieron descendientes en nuestra provincia.
La explicación simple y fácil, “con peras y manzanas”, la da el historiador Carlos Campana en nuestra columna de verano en Radio U.
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