En diálogo con la periodista Noelia Delgado para el programa Podría Ser Peor, el sacerdote Carlos Diez habló de su experiencia en este barrio vulnerable del Gran Mendoza. La falta de trabajo, el avance del narcotráfico y la crisis alimentaria marcan la vida cotidiana de miles de familias.
“La crisis alimentaria es profunda. Hay familias que no tienen para comer todos los días, chicos que van al colegio sin desayunar, madres que hacen fila desde la madrugada para conseguir un bolsón de alimentos”, relata Diez con preocupación. En sus palabras se percibe el cansancio de quien asiste, cada día, a una realidad que se agrava.
El sacerdote señala que en los barrios vulnerables “la droga se volvió una forma de sobrevivir para muchos jóvenes”. Explica que el narcotráfico se instala en la falta de oportunidades: “Cuando no hay trabajo, ni esperanza, ni un lugar donde sentirse parte, los pibes terminan siendo usados por las redes del narco”.
Además, advierte que la situación económica actual impacta directamente en los comedores comunitarios. “Ya no alcanza la ayuda. Lo que antes era para una familia, ahora se reparte entre tres. Todo sube, menos el salario, y eso se nota en la mesa de los más pobres”, describe.
Diez también subraya la importancia del acompañamiento espiritual y comunitario, aunque reconoce que no alcanza. “La fe sostiene, pero la gente necesita respuestas concretas: trabajo, educación, presencia del Estado”, afirma.
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