Por tal razón conversamos con Teresita Capezzone, de la Asamblea por el Árbol, quien exige que se cumpla la ley provincial de protección del arbolado del patrimonio público 7874/08, que prohíbe específicamente “fijar cualquier tipo de elemento extraño” a los arboles debido a que son clavados, atados y en definitiva dañados en su tronco, corteza o ramas con alambres que luego nadie retira y terminan incrustándose en el árbol provocando heridas que facilitan la entrada de insectos, virus, bacterias u hongos, enfermándolos y eventualmente matándolos.