El Lobo mendocino transita probablemente una de las mejores campañas que realizó en la segunda división del fútbol argentino. La actualidad del equipo es inmejorable, viene de ganarle a Instituto (2 a 0) de local y a Agropecuario (1 a 0) de visitante, y se encuentra en la cuarta posición con 46 puntos. Todo esto sumado al hecho de que hace doce partidos que no conoce la derrota (6 triunfos y 6 empates) y lleva más de 600 minutos sin recibir goles.
Cuando empezó está Primera Nacional el equipo no funcionaba. Las dos derrotas en las primeras fechas, más la eliminación en Copa Argentina a manos de Independiente Rivadavia, consumaron la salida de Diego Pozo. Con la llegada silenciosa e inesperada de Luca Marcoguiseppe la realidad dio un giro completo: el Tano lleva dirigidos 24 partidos en los cuales ganó 12, empató 10 y perdió solamente dos (sacó 46 de 72 puntos posibles), a lo que se suman los 31 goles hechos con 10 recibidos.
Estos números y posición en la tabla son el reflejo del mayor logro de Marcoguiseppe: el darle una identidad de juego muy reconocible a Gimnasia basado en la intensidad, el sacrificio y el buen trato de la pelota. El equipo busca ser protagonista en todas las canchas, es muy sólido en lo defensivo y cada vez más certero en el ataque. Domina la mayor parte del juego pero también sabe defenderse sin la pelota, es imbatible de local y siempre se trae algo de visitante. Además, físicamente el plantel está impecable, los que juegan de titular y a los que les toca entrar del banco rinden en un gran nivel. El trabajo en silencio y con humildad de este cuerpo técnico y jugadores dan como fruto esta actualidad que llena de ilusión a la hinchada.
Y el próximo sábado buscará seguir confirmando todo lo mencionado anteriormente. Está vez le tocará recibir a Tristán Suárez, a partir de las 15 horas con el arbitraje de Lucas Comesaña. Cabe destacar que el lechero no está en un buen momento: viene de perder, está en los últimos puestos y encima se quedó sin técnico, Juan Manuel Llop dejó su cargo y en su lugar asumió Fabián Nardozza. Cómo dato a resaltar, este equipo no ganó nunca de visitante en lo que va del torneo con 8 derrotas y 4 empates (hizo 4 goles y recibió 14).
Matías Villarreal forma parte de la columna vertebral del Lobo, es una fija en el equipo y se encuentra en un gran nivel con mucha regularidad. El número 5 dialogó con El Suplementario sobre varias cuestiones.
Con respecto al gran momento del equipo, el volante dijo que es fruto de no confundirse y querer siempre un poco más. “Somos un equipo que trabaja con mucha humildad. Queremos seguir creciendo y mejorando desde el silencio y la humildad, eso es lo que nos lleva a este gran momento”.
Sobre los objetivos a corto y largo plazo, destacó lo siguiente: “El objetivo es el partido de turno, ya estamos con la cabeza puesta en Tristán Suárez. Ese es el primer objetivo que tenemos. A largo plazo buscamos sacar la mayor cantidad de puntos posibles para mantenernos en el reducido cuando termine el torneo”.
En relación a su momento personal, el mendocino explico que se debe a dos factores: su familia y el equipo. “Estar con mi familia en mi provincia, después de mucho tiempo, me hacen sentir completo y son determinantes para mí óptimo rendimiento. El otro punto es el equipo, nos entrenamos y damos el 100%, eso hace crecer el nivel individual y colectivo”.
Para finalizar, habló sobre el partido del sábado: “Hay que tener cuidado y mucho respeto con Tristán Suárez. Ningún partido es fácil, cada rival tiene sus recursos y va a ser un partido con mucha fricción. Intentaremos imponer el ritmo y el físico, como también las transiciones que son el ADN de este equipo”.
Escuchá a continuación la entrevista completa.