"La motivación personal es siempre la victoria, generalmente nadie está preparado para perder y eso habla de una condición bastante humana", afirma Herrera. La derrota, en última instancia, es una consecuencia del juego, de la vida, y uno se tiene que preparar para perder también, pero la esencia es buscar el tirunfo, la victoria", afirma el profesional
Y teniendo en cuenta que en este caso los sentimientos no se puede explicar, son comprensibles las sensaciones que provocan situaciones como la que vivimos el domingo". Si acordamos que el fútbol es una pasión, no podemos plantear una cuestión de razón a algo que no la tiene, es la ilógica de la lógica".
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