"El amor es un animal capaz de adaptarse a las más áridas montañas del odio. Señorita María: la falda de la montaña es fundamentalmente un retrato. El retrato de una fuerza descomunal, femenina y desconocida", comenta Rubén Mendoza, director de "Señorita María, la falda de la montaña".
La película documental relata la vida de María Luisa, una protagonista real, "capaz de imponerse a ríos desbordados de odio, sobre ella, sin razón; aún desde antes de nacer, y crear en su corazón una isla de amor y de compasión: por su montaña, por el prójimo de alguna manera, por Dios y por los animales".
Con una vida sufrida, cargada de soledad, dolor y abandono, prejuicios y conflictos de género en un pueblo pequeño y conservador, María Luisa cautivó al director y el equipo de personas que realizaron la película. Luego, a quienes pudieron verla y sentirla, a través del documental. Será porque la Señorita María es "fuerte como una espiga de trigo, femenina como la montaña, que no es hombre ni mujer, luminosa como el Sol o la Luna, que no son hombre ni mujer, espera sin tiempos, sin fechas, sin desespero, a la Nada".