Julieta Ledda es especialista del Conicet en el Laboratorio de Entomología del Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas (Iadiza, Conicet-UNCUYO). En su estudio, analiza cómo el crecimiento urbano desordenado está afectando a los arácnidos y a la biodiversidad en general.
"El piedemonte nos otorga beneficios como la regulación climática, ya que la vegetación nativa actúa como barrera frente a la erosión del suelo y aluviones y, a la vez, provee hábitats para artrópodos benéficos que ayudan al control biológico. La disminución del ambiente natural debido al avance de la urbanización afecta directamente estos beneficios. En mi caso, mi objeto de estudio son los arácnidos, que se ven afectados debido a que hay una pérdida de su propia biodiversidad, menor abundancia y un cambio notable en la composición de especies”, comentó la científica.