
Además de la presencia de obras de artistas de diferentes ramas, algunos creadores plantearon un acercamiento diferente, con talleres para niños y niñas. Es el caso de Mario Etcheto, quien brindó un taller de cerámica. “Estamos haciendo un tallercito de alfarería, de torno alfarero. Están haciendo cerámica y usando como herramienta el torno, que es muy entretenido, sobre todo para los niños. La idea es que se diviertan y que conozcan la técnica, que tengan contacto con la arcilla un rato”, explicó, mientras guiaba a unas niñas que estaban levantando sus primeras piezas.
Algo distintivo de la muestra es la presencia de joyería con diferentes técnicas, como metales, maderas, telas. “Yo participo principalmente por el paisaje, porque se pueden mostrar las cosas de una manera diferente, con artistas de alto nivel tanto en pintura como en escultura o grabado, y la inclusión de los joyeros en espacios donde antes no tenían cabida” dijo Magaloo, quien además incorporó a sus joyas la intervención del telarista sanrafaelino Marcelo Basualdo. Quienes trabajan en joyería suelen tener problemas para enmarcarse en diferentes tipos de muestras, tanto en las de diseño como en las de obras artísticas, pero de a poco van ganando espacios como estos, ampliando sus posibilidades de llegar al público.

El espacio contó este año con un nuevo edificio, lo que permitió incorporar propuestas muy diferentes en lugares techados que el año pasado no estaban. El mismo está construido con técnicas artesanales que permiten que se mezcle con el paisaje, a través del uso de barro, madera y piedras.