Cuatro expertos en política internacional contaron a Unidiversidad qué se modificó después del primer atentado terrorista sufrido por EE. UU. en su territorio. Desinterés por América Latina.
Por Mabel Bianco, médica, feminista, master en salud pública (MPH), epidemióloga y especialista en estadística médica y presidenta de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM).
El grupo se encuentra en buen estado y en contacto con la embajada argentina de Pakistán (que atiende la situación en Afganistán) y está integrado por miembros de la Organización de las Naciones Unidas y ONGs, y un piloto.
Mujeres de todo el planeta se movilizan para reclamar mayor igualdad y rechazar la violencia machista. La ONU denunció a Afganistán como el país más represivo contra el género femenino.
Estado Islámico (EI) se atribuyó el doble atentado. El ataque fue en la terminal aérea donde se concentra el éxodo de quienes quieren huir de Afganistán tras la toma del poder por los talibanes.
El organismo los instó a "adoptar normas de gobernanza responsable y de derechos humanos". Además, llamó a crear una comisión especial y enviar expertos para estudiar casos de crímenes de guerra y de lesa humanidad.
Ante el avance del grupo talibán en el gobierno de Afganistán, referentes del arte, la cultura y la política denunciaron la situación de las mujeres. Descreen del supuesto respeto a los derechos humanos y hacen un llamado al mundo. Cuáles son las prohibiciones talibanas al colectivo femenino.
Miles de personas acudieron hoy al aeropuerto de esa ciudad en un intento desesperado por salir del país. Los insurgentes celebraron el triunfo ocupando el palacio presidencial. El presidente, Ashraf Ghani, huyó ayer al extranjero.
Los talibanes, que durante horas se habían mantenido a las afuera de Kabul, anunciaron, tras la noticia de la huida de Ghani, que iban a ingresar a la ciudad para impedir saqueos, luego de que la policía afgana abandonara las comisarías y otros puestos.
Hasta el momento 34 personas murieron en ataques perpetrados por rebeldes talibanes y combatientes del grupo yihadista Estado Islámico en tres provincias afganas, en vísperas de que el gobierno afgano y los talibanes inicien un alto el fuego con motivo del fin del Ramadán.
Parwana Deza intenta olvidar desde su rincón en una cárcel afgana para mujeres, las noches de castigo vividas en su otrora hogar por el simple hecho de mirarle a los ojos a su marido y exigirle que no le pegara más. El caso de esa joven, de unos 17 años, es similar al de la mayoría de las mujeres que sobreviven cada día en Afganistán a los maltratos y vejaciones de sus cónyuges.