El papa Francisco pidió respetar la vida "hasta su fin natural". Lo dijo tras recibir al padre de Alfie Evans, el niño inglés de 23 meses que permanece hospitalizado desde diciembre de 2016 en "estado semi-vegetativo" y que la Justicia británica autorizó a desconectar pese a la negativa de su familia.
El Tribunal Supremo autorizó a un grupo de médicos de la ciudad de Liverpool a suspender el soporte vital de Alfie Evans, de 21 meses, que sufre una degeneración del cerebro. El bebé ya perdió la capacidad de escuchar, ver, oler o responder al tacto. Sus padres se oponen porque quieren tratarlo en Roma. "Lo han sentenciado a la pena de muerte", dijo el papá al escuchar el fallo de la justicia.