El empresario Mark Zuckerberg atribuyó lo sucedido a "un cambio de configuración defectuoso". Buscó despejar así cualquier sospecha de un ciberataque como causa de la falla de WhatsApp, Instagram y Facebook.
Fueron unas siete horas y millones de usuarios y usuarios empezaron a buscar alternativas, lo que también hizo colapsar otras aplicaciones. Al final, volvió la “normalidad”.