Se quemaron 8530 millones de toneladas de este combustible fósil, según la Agencia Internacional de la Energía. La COP28 marcó la ruta a una "transición" para el abandono progresivo de este tipo de energías.
Especialistas coincidieron en que los efectos de la crisis ambiental generaron un aumento de la deforestación en las comunidades y daños en las estructuras escolares, como consecuencia de la minería y la disputa por tierras y agua.