Casi la totalidad de los deepfakes se usan para crear pornografía de mujeres, y son mujeres 9 de cada 10 personas que sufren la difusión no consentida de material íntimo. La justicia no puede seguirles el ritmo a las agresiones digitales, pero algunas plataformas pueden limitar el daño, sean las víctimas niñas, adolescentes o adultas. Funcionan con imágenes reales, editadas o creadas con IA.
El uso de la IA para crear videos falsos con contenido sexual está en aumento. Sin una legislación clara en Argentina, las víctimas, en su mayoría mujeres y adolescentes, enfrentan graves consecuencias sociales y emocionales. El reciente marco legal impulsado en Inglaterra.
El proyecto de ley Belén busca incorporar al Código Penal los delitos de obtención y difusión no consentida de material íntimo y/o de desnudez, del "porn deepfake" y de la "sextorsión". Con la ley Olimpia, la violencia de género toma forma, también, de violencia digital.