Un nuevo informe de la ONU revela que los compromisos globales de acción climática para detener la deforestación no fueron suficientes y destaca la urgencia de adoptar medidas más ambiciosas y efectivas antes de 2030.
La organización ecologista Greenpeace advirtió sobre el impacto ambiental, económico y en las comunidades del desmonte que, en 2023, llevó a la pérdida de un 6,2 % más de hectáreas en el norte del país con respecto al año anterior.
La Secretaría de Cambio Climático, Desarrollo Sostenible e Innovación mostró los datos preliminares del informe que se difundirá a fin de año, en el que se alertó que el fuego y la consiguiente deforestación de los bosques nativos fueron las principales causas del aumento de emisiones en 2020.
En 2022, el total de territorio deforestado, más de 41 mil kilómetros cuadrados, fue similar a la superficie de Suiza o de Países Bajos. El aumento de la tala significó un 10 % más que el año anterior y especialistas advierten por las consecuencias que tendrá este daño.
La sustitución del 20% de carne vacuna y de cordero por proteínas que reproducen la textura de la carne podría reducir a la mitad las emisiones de dióxido de carbono (CO2) antes de 2050 y la deforestación provocada por la ganadería.
El gobierno de Brasil confirmó que la zona registró un aumento del 22 % entre agosto de 2020 y julio de 2021. Se trata de la cifra más alta desde 2005. La tala de árboles también arrojó números críticos. Acusan a Bolsonaro de "ocultar datos" sobre este tema.
La destrucción de la mayor selva tropical del mundo aumentó el 9,5 % entre agosto de 2019 y julio de 2020, en comparación con el mismo período anterior.