El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó a su equipo revisar los documentos retenidos, que podrían ser liberados en abril de 2018. El FBI y la CIA recomendaron no hacerlos públicos por el momento.
Luego de que la Corte Suprema de Justicia se lo pidiera, el Ejecutivo ordenó liberar la documentación de los archivos de inteligencia relacionados con el ataque a la sede diplomática ocurrido en marzo de 1992.