Más allá de las políticas de control de embarazo no intencional en la adolescencia, reconocidas internacionalmente, hay una disminución en la cantidad de hijas e hijos por mujer en edad fértil. El Censo 2022 refleja el descenso en la fecundidad de nuestro país y aporta datos a los ya recabados por el Ministerio de Salud.
La baja tasa de fecundidad y el aumento sostenido de la esperanza de vida marcan una transición del país hacia el envejecimiento poblacional. Hasta 2065, hay un periodo económicamente favorable en que la población activa crece más que la dependiente (infancias y personas mayores) y es momento de reconfigurar políticas públicas, sobre todo en el sector salud.
Ya no pasa solo en Europa. En América Latina, la natalidad baja desde 1980, año en el que en Argentina había un promedio de 3,3 hijas e hijos por mujer. Llegó a 1,2 en 2024. Quienes estudian el tema hablan de factores económicos, laborales, habitacionales, culturales y hasta climáticos. Quienes no, hablan de aborto.
Es el principal dato del informe anual del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa). Entre las causas principales, destacan limitaciones financieras, inseguridad laboral, costo de la vivienda, motivos de salud, inquietudes sobre el estado del mundo y falta de una pareja adecuada.
La evolución de la fecundidad y la esperanza de vida al nacer generan desafíos presentes y futuros. Las causas son multifactoriales y, por esa razón, es clave gestionar con el mapa demográfico en la cabeza. El Indec preparó un informe especial para proyectar cómo será la población argentina en dos décadas.
Es el principal dato del informe anual del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa). Entre las causas principales, destacan limitaciones financieras, inseguridad laboral, costo de la vivienda, motivos de salud, inquietudes sobre el estado del mundo y falta de una pareja adecuada.
El dato surge de estudios analizados por Unicef, Unfpa y Cippec sobre las tendencias demográficas en la Argentina. La disminución de embarazos no intencionales, acceso a la anticoncepción y el auge de movimientos feministas, entre los factores que influyeron en el descenso.
El descenso se refleja en el último quinquenio. El Cippec elaboró un documento donde analiza los interrogantes que plantea este cambio demográfico. Una visión positiva indica que hubo mayor acceso a derechos sexuales y reproductivos, lo que permitió una baja importante en los embarazos no deseados.
Lo mismo sucede en Mendoza. La tasa de fecundidad es la más baja de la historia, pero aumenta la de mujeres y otras personas con capacidad de gestar que eligen hacerlo a los 40 e incluso más tarde. Un análisis en el marco del Día Mundial de la Población.
Un informe del Ministerio de Salud de la Nación revela que el número de hijas e hijos por mujer bajó nuevamente, lo que marca una tendencia. La tasa de Mendoza se mantiene pareja con la nacional.