Las altas temperaturas para la época, combinadas con baja humedad, generan estrés térmico en las plantas. Esto puede deshidratar la flor, afectar su polen y disminuir el cuaje. La planta, en defensa, aborta parte de los frutos y conserva solo aquellos que puede sostener.
Viviana Gómez, bióloga y ornitóloga del Conicet, investigó el impacto de la urbanización sobre la avifauna silvestre utilizando a las aves como bioindicadoras del deterioro del lugar. “Si desaparece un ave es porque desapareció la vegetación”, expresó.