La dueña del lugar es la artista plástica Omara Serú, quien convirtió su hogar en un espacio para eventos artísticos, un lugar de ensayo y de alojamiento para músicos y músicas foráneos. Los turistas ávidos de vivir una experiencia cultural única, tampoco se quedan afuera.
Las personas que viajen desde el país a Medio Oriente gastarán, con hospedaje y traslado incluido, más de un millón de pesos para ver solamente la fase de grupos del Mundial.
Dormir bajo este formato se ha convertido en tendencia en todo el mundo. La crisis producida por la pandemia generó que el Gobierno provincial regule su actividad.