La institución, que nació en 2016 con rugby y sumó en 2019 vóley y fútbol, continuará este año con el propósito de sumar más adeptos para la inclusión a través del deporte.
Su unión está en las diferencias y en la pasión por jugar y competir. Nació en Mendoza hace dos años, es el segundo club de rugby gay del país y busca seguir ampliando sus horizontes. Sus miembros aseguran que allí no solo se forman "rugbiers", sino "militantes sociales".