Rumbo a la Antártida, el tributo se realizó en cercanías de la posición donde los restos del submarino fueron hallados en 2018. En ese lugar, sobre la costa patagónica, a la altura de la ciudad de Comodoro Rivadavia, se leyeron unas palabras por los altoparlantes del navío y se realizó un minuto de silencio.
Las observaciones de aves y mamíferos marinos forman parte de un proyecto desarrollado desde 1987. Aportan información a un banco de datos internacionales.
Llegó al Puerto de Buenos Aires desde la Antártida. Allí fue a reabastecer con éxito las bases argentinas, luego de una década desde el incendio casi total de la nave, y a transportar a la dotación científica de la campaña de verano.
El rompehielos ARA "Almirante Irízar" zarpó desde el astillero estatal Tandanor, donde se lo reconstruyó y modernizó para ampliar sus capacidades, hacia la Base Naval de Puerto Belgrano, donde se le realizarán tareas de carenado para sus pruebas a mar abierto.