El partido, que estaba pautado para el sábado 9 de junio y que se iba a jugar en el estadio Teddy Kollek de Jerusalén, se canceló por las amenazas a Messi y a la Selección Argentina.
Mientras tanto, en la frontera de Israel con Gaza, las protestas palestinas con piedras y quema de neumáticos eran sofocadas por el Ejército israelí con disparos y gases lacrimógenos, que causaron al menos 37 muertos y 1700 heridos, según la autoridades sanitarias palestinas.
Hamás advierte de que la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de mudar la embajada de su país a esa ciudad "abre las puertas del infierno".
Lo decidió pese a la fuerte oposición árabe, musulmana y europea. La medida trastoca décadas de políticas estadounidenses y se teme que provoque violentas protestas.
El presidente de Estados Unidos ignoró así advertencias y amenazas de países musulmanes y europeos. Le comunicó su decisión al mandatario palestino, Mahmud Abbas.
Los choques siguieron al masivo rezo de protesta musulmana por las medidas de seguridad impuestas por Israel en el acceso a la Explanada de las Mezquitas, en Jerusalén Este.