Estos yogures incorporan una bacteria láctica probiótica aislada, que contribuye a la salud respiratoria y gastrointestinal. Es uno de los casos exitosos de transferencia tecnológica del sistema científico público al sector productivo.
El desarrollo se realizó a raíz de una alianza público-privada entre el Conicet y la empresa Babasal, un conjunto de prestigiosas universidades nacionales y otros actores sociales.
El 64% de los argentinos consumió menos carne, mientras que el 44 % compró menos lácteos tras la suba de precios en las góndolas. Así lo refleja el último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA). La recreación, el gran achique de las clases media y alta.