Se trata de uno de Lionel Messi emplazado en el barrio porteño de San Cristóbal celebrando un gol ante México en el Mundial de Qatar 2022 y otro que muestra, en la histórica Torre de Agua de Miramar, la alegría de dos niños a punto de zambullirse al agua.
En sus más de 90 años de vida, la Copa del Mundo tuvo 22 definiciones, pero muy pocas como la de Qatar 2022, con las constantes variantes en el marcador y la angustia de la definición por penales.
Las repercusiones por la copa obtenida por el astro argentino recorrieron todo el mundo y gran cantidad de deportistas, políticos y autoridades mundiales felicitaron a Leo por la obtención de la Copa del Mundo.
"No debemos tirar que seremos campeones porque no somos los mejores", dijo el astro futbolero, mientras metía gol al ángulo donde se encuentra el ego de los argentinos. También habló sobre el presente de la Selección y sus ganas de ganar el Mundial. De todos modos, dejó en claro que, para él, "Argentina no es candidata" al balón de oro, entre otras "messiánicas" frases. Un raro exponente en tiempo de vanidosos.
El astro rosarino arribó poco después de las 7.30 al país y se trasladó, sin atender a la prensa, al predio que la AFA posee en Ezeiza para sumarse al plantel del seleccionado argentino que participará de la Copa del Mundo de Fútbol.