La UNCUYO fue escenario
del debate sobre las políticas de educación universitaria en ambos países. Dos
modelos opuestos que, pese a los avances argentinos, se unen en un punto: la
necesidad de igualar el acceso educativo a los sectores populares. Además, la
experiencia del movimiento estudiantil chileno que hizo trascender su reclamo
sobre el “fin del lucro” hacia cuestionamientos más amplios y profundos del
devenir social, político y económico signado por los resabios del pinochetismo.