Mientras el andinismo crece en el Parque Provincial Aconcagua, cerca de mil mulas siguen siendo utilizadas como animales de carga, sin controles veterinarios permanentes ni garantías de bienestar. La falta de políticas públicas sostenidas, las denuncias por maltrato y una causa judicial en marcha exponen un sistema donde el lucro prevalece sobre la vida animal.
Mientras el andinismo crece en el Parque Provincial Aconcagua, cerca de mil mulas siguen siendo utilizadas como animales de carga, sin controles veterinarios permanentes ni garantías de bienestar. La falta de políticas públicas sostenidas, las denuncias por maltrato y una causa judicial en marcha exponen un sistema donde el lucro prevalece sobre la vida animal.
La Dirección de Recursos Naturales Renovables salió a responder la denuncia de la Fundación Cullunche, que alertó por maltrato animal y se pronunció en contra de la tracción a sangre para traslado de equipos en el parque de montaña.
La Fundación Cullunche denunció públicamente que hay muchos casos de “horrorosos”. Aseguran que en el parque provincial “trabajan” 700 mulas. Reclaman terminar con la tracción a sangre para trasladar equipamiento. Desde la Secretaría de Ambiente dijeron que investigarán la denuncia.
El campamento para andinistas está sobre un glaciar y, por ley, debe moverse a otro lado. Por ahora, todo se estancó en las evaluaciones de impacto ambiental y no hay fecha para moverlo a la nueva zona.