Cuando el odontólogo argentino Enrique Febbraro vio el llegada del primer astronauta a la Luna, el 20 de julio de 1969, pensó que había llegado el momento de festejar la posibilidad de vivir "un mundo sin fronteras" y propuso la fecha para exaltar la amistad.
Científicos del CONICET analizan las trazas y otros registros de actividad en el satélite natural. Recrearán en tres dimensiones la huella de Buzz Aldrin y abordarán su análisis desde la icnología.