Las investigaciones premiadas tienen importantes aplicaciones en el tratamiento del dolor crónico y de muchas enfermedades, y se vinculan con trabajos del equipo científico argentino.
Contra lo que se creía, el prestigioso premio no fue para quienes desarrollaron las vacunas contra la COVID-19. El descubrimiento galardonado permite saber cómo se convierten la temperatura y los estímulos mecánicos en impulsos eléctricos.