Oler un set de aromas comunes en diferentes concentraciones, ingerir comidas con diferentes texturas, usar colores en la combinación de alimentos o preparar salsas para acompañar las carnes son algunas de las actividades que deben realizar las personas afectadas.
Si bien 4 de cada 5 pacientes con Covid-19 recuperan estos dos sentidos, la investigación sugiere que la incapacidad persistente o la capacidad reducida para oler y saborear afecta las relaciones, la salud física y el bienestar psicológico.
La UNCUYO junto con la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza realizó testeos masivos de olfato para la detección temprana de COVID-19. De 250 personas que accedieron a testearse en un stand céntrico se detectaron 18 casos sospechosos.
Será los jueves y viernes durante las vacaciones de invierno en la calle Arístides Villanueva. La iniciativa –que consiste en un pretest para detectar coronavirus– se realiza en conjunto con la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza a partir de un desarrollo técnico del INTI.
Científicos franceses detectaron que se debe a una inflamación, lo que refuta las hipótesis actuales. A su vez, recomendaron investigar las implicancias del virus para la psiquis y el cerebro.