El embajador argentino en el país trasandino habló con Unidiversidad. Reflexionó sobre los estallidos de los últimos días y la vulneración de derechos.
La movilización en el vecino país puso en entredicho a su clase dirigente. El reclamo social muestra un profundo descontento incubado desde hace tiempo.
El expresidente chileno perdió la vida en un accidente de helicóptero en el sur del país. Quien fuera dos veces presidente de Chile será recordado por eventos trascendentales, más allá de su trágica muerte.
El país vecino vivirá otra jornada electoral en plena pandemia: este domingo, 26 candidatos, la mayoría opositores al Gobierno de Sebastián Piñera, medirán fuerzas.
Están llamados a acudir a las urnas más de 14 millones de chilenos para elegir 155 convencionales constituyentes, 16 gobernadores regionales, 345 alcaldes y 2.240 concejales. Este domingo será la segunda jornada de votación.
Luego de las declaraciones del canciller chileno, el mandatario nacional calmó la situación. “No tocamos ese tema”, expresó. Coronavirus, ARSAT y telefonía móvil, algunos de los temas tratados.
El mandatario chileno sostuvo que su país "siempre apoyó" la lucha del país por la soberanía de las islas y pidió la "reanudación del diálogo" lo antes posible.
En su primera visita de Estado a Chile, el Presidente realizó una autocrítica por las relaciones diplomáticas en la pandemia e invitó a "los hermanos latinoamericanos a estar más juntos" de cara al futuro.
El Presidente estará dos días en el país vecino. Buscará fortalecer la relación bilateral y aprovechar a nivel regional el cambio de gobierno en los Estados Unidos.
El Presidente decidió no visitar el país trasandino luego de enterarse de que su par chileno fue aislado preventivamente por estar en contacto estrecho con un positivo por coronavirus.
El presidente conversó con su par chileno acerca del impacto del COVID-19 en los dos países. "Más allá de cualquier diferencia, tenemos que unirnos", señaló el argentino.
Confluyen numerosas movilizaciones en el país vecino, sumido en un estallido social sin precedentes. La demanda por una nueva Constitución gana adeptos.
Luego de las multitudinarias marchas en Plaza Italia, el presidente anunció cambios de ministros y expresó solidaridad con las familias de los fallecidos.
El epicentro de los reclamos se concentró en la Casa de Gobierno de Santiago, donde el tono de la protesta fue in crescendo y derivó en violentos enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas armadas.
En el sexto día la revuelta, se multiplicaron las denuncias por supuestas torturas y detenciones ilegales. El Gobierno chileno cifró en 18 las víctimas mortales, entre ellas un menor.