Se trata de un paciente que tenía diagnosticado de VIH-Sida sin tratamiento y estaba internado desde septiembre. La viruela símica agravó su situación.
El primer ministro alertó: “Nadie debería tener ninguna duda, se avecina un maremoto de ómicron". "Siento decir que afrontamos ahora una emergencia en nuestra batalla contra la nueva variante y debemos reforzar nuestro muro de protección de vacunas", sostuvo Boris Johnson.