Estos yogures incorporan una bacteria láctica probiótica aislada, que contribuye a la salud respiratoria y gastrointestinal. Es uno de los casos exitosos de transferencia tecnológica del sistema científico público al sector productivo.
Lo hizo un equipo de INTA Y Conicet. A diferencia de las leches vegetales, está enriquecida con probióticos, específicamente kéfir. Crece la demanda de productos alimenticios basados en plantas.
A partir del suero remanente de la industria láctea, se podrían generar bioetanol y sustancias beneficiosas para la salud. Es un trabajo de investigadores del Conicet en colaboración con colegas de Brasil.