La sustitución del 20% de carne vacuna y de cordero por proteínas que reproducen la textura de la carne podría reducir a la mitad las emisiones de dióxido de carbono (CO2) antes de 2050 y la deforestación provocada por la ganadería.
Más siete gramos diarios generan un beneficio a la salud que disminuye la presencia de enfermedades cardiovasculares, cáncer y patologías neurodegenerativas y respiratorias, según demostró un estudio en más de 90 mil personas durante 28 años.