Se trata de certificaciones que garantizan a los mercados internacionales el bajo impacto que genera el proceso productivo en el medio ambiente, algo que se mide a través de la "huella ecológica", la cual se traza en referencia al nivel de emisiones de carbono y al consumo de agua. Una bodega mendocina, destacada.
El reconocido sommelier estadounidense James Suckling incluyó seis vinos argentinos entre los mejores cien de su ranking de 2017, incluyendo un chardonnay de origen mendocino como el quinto de mayor calidad. El reconocimiento se da en medio de la polémica por el impuesto al vino.