El tribunal australiano, donde fueron sentadas las denuncias por abusos, declaró culpable a George Pell, el número 3 de la Iglesia católica. Las denuncias contra el cardenal salieron a la luz en 2015; el veredicto fue en diciembre pasado y recién hoy se conoció la condena. El papa Francisco le prohibió ejercer su rol y tener contacto con niños o niñas.
Se trata de alojados en establecimientos federales. Entre ellos figuran 96 represores condenados por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar.
La presidenta de la Comisión de la Mujer del Congreso, Janet Sánchez, dijo que se deberá dar "un arduo debate" sobre la medida. "Dios nos da la vida y él es el único que nos la puede quitar, pero cuando uno ve este tipo de casos y estas monstruosidades, uno se pierde en el camino y pide la máxima sanción", argumentó.