El candidato Mark Rutte ganó las elecciones en Holanda, en tanto, Geert Wilders, considerado por los ciudadanos europeos como un xenófobo, se ubicó en segundo lugar. Holanda tiene un capital cultural con la mitad de la población de origen extranjero, por lo tanto los dichos de Wilders incomodaban a los ciudadanos de aquel país.
Según afirmó la agencia internacional de noticias Reuters, el Partido Popular por la Libertad y la Democracia (en sus siglas en neerlandés: VVD), al que pertenece Rutte, ganó 33 de los 150 escaños del Parlamento. Mientras que Wilders se ubicó en segundo lugar, con 20 escaños; el partido Demócrata Cristiana (CDA) y los centristas Demócratas se quedaron con 66 asientos empatados quedando así en el tercer lugar.
La victoria del primer ministro ofrece un enorme alivio a otros gobiernos europeos que enfrentan una ola de nacionalismo.
Rutte recibió un impulso de último minuto gracias a un conflicto diplomático con Turquía. Esto le permitió asumir una línea dura en un país de mayoría musulmana durante una campaña electoral en que la inmigración y la integración han sido temas clave.