"Cuando yo era chico prendía la radio y por ahí había unos segmentos muy particulares, muy puntuales en la LV10 de acá o en Radio Nacional, en AM, tarde a eso de las 12 de la noche. Por ahí prendías la radio y te encontrabas con la sorpresa de que estaba saliendo un tema de Crucis o un tema de Almendra. Entonces uno pensaba 'que bonito sería que por ahí a las 10 de la noche prendieras la radio y estuvieran pasando ‘La escalera al cielo’ de Led Zeppelin' y no había caso. Empezás a pasar las radios y es todo 'punchi punchi', 'radio de plástico', lo comercial es lo único que hay. Entonces tuvo que privar ese principio de decir que lo íbamos a hacer nosotros mismos y darnos el lujo de poder generarlo" continúa el melómano.
El rock progresivo fue acunado en Inglaterra en los años '70, pero este subgénero se fue diversificando y expandiendo alrededor del mundo "si bien lo tendría naturalmente entre la gente que hoy en día debería tener mucho más de 30 años, de 'cuarentones' hasta gente de más de 50" aclara Ernesto y asegura "pero ahí está uno de los fenómenos extraños y maravillosos de este subgénero dentro del rock, del progresivo y el sinfónico; cuando vos sentás a un adolescente y le hacés tomarse la tarea de escuchar el material, que le preste atención, se le vuela la cabeza, les encanta y se quedan en el género. Independientemente de que puedan escuchar cualquier otra cosa, que escuchen reggae o un montón de cosas más".

La tecnología avanzó mucho durante los últimos años, el programa fue acompañando todos estos procesos de cambio y hoy en día se ha convertido en un fenómeno de internet. "Lógicamente interpretamos como que la antena hoy en pleno siglo XXI es como una excusa. Una forma de transmitir a 15km a la redonda, pero la verdadera ganancia, el verdadero tesoro de la radio en estos tiempos es la conexión a internet. La difusión del programa básicamente ha sido a través de los blogs, para nosotros es fundamental importancia tener una radio con el enlace a internet. si las bandas no son locales, si tenés bandas que son húngaras, polacas, rusas, japonesas, es importantísimo llevarlo a cualquier parte del mundo. 'La Progresión' puntualmente tiene una audiencia extranjera -o de mendocinos que viven fuera del país- que te diría que es mucho más que la propia local".
"Hay programas especializados en el género, no nos circunscribimos solo al rock progresivo, sino a las 'new music' a toda esta corriente que se vino que hizo muy conocida Peter Gabriel con la World Music, de fusionar elementos, no sólo progresivo y sinfónico sino también lo que se da en llamar alternativo, indi –por independiente-. Hay programas pero específicamente progresivo y sinfónico no hay muchos. Si contamos la cantidad de radios y los miles de programas que hay en las grillas de la radio es un porcentaje ínfimo" asevera Vidal. "Son pocas las propuestas que hay sobre esto, las que hay son buenas, seguimos en la fórmula entre lo cuantitativo y lo cualitativo, hay poco pero es bueno. Por otro lado, el público que se acerca a este subgénero dentro del rock es muy fiel". Al 'escasear' este tipo de programas y sumado a la fidelidad de sus oyentes Ernesto nos cuenta "el mismo chileno que escucha “La Progresión”, que quizás no tiene en su país un programa progresivo –por ejemplo en Chile no hay programas progresivos- escuchan el programa de acá; a ese mismo te lo encontrás comentando al otro día en el programa de Rosario, al otro día un programa en Buenos Aires y así".
Ernesto desde sus años de radio y siempre un símbolo del rock progresivo invita a escuchar La Progresión y sumarse a este movimiento 'progre'. "Simplemente que lo hagan desde el punto de vista de permitirse poder incorporar elementos nuevos a lo que uno escucha y relajándose y disfrutándolo. en el arte tengo clarísimo el concepto de que siempre hay que sumar, nunca restar y menos aún dividir. Siempre ha habido una animosidad maliciosa de decir esto contra lo otro –Redonditos contra Soda por ejemplo-. No es así, perfectamente en este mundo pueden convivir todos los géneros y hay que vencer ese prurito. Los jóvenes cuando lo escuchan descubren y les queda esa sensación de que les encanta. Simplemente ponerse a escucharlo sin prejuicios y van a encontrar una belleza muy grande en una música que está absolutamente abierta para todo el mundo, para todas las clases sociales y culturales".