La información es el camuflaje perfecto de la propaganda, el ropaje que mejor oculta su finalidad disciplinante y, como diría Gramsci, la reproducción de la ideología dominante. La información es una mercancía más en el mercado de las audiencias. Es gracias a este formato periodístico que los medios se parapetan tras una máscara de servicio público. Pero ni todo es información ni todo es periodismo.
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