Las empresas fueguinas buscan reconvertirse en proveedoras de autopartes, pero su industria sigue en caída, y mientras buscan mejorar su competitividad para hacerle frente a la baja de aranceles a las importaciones dispuesta por el ejecutivo, se conoció que 2017 cerrará con la peor caída de la actividad desde 2010.
Un claro ejemplo es quizás la fabricación de notebook, tablests y PC que paso de 290.000 unidades a penas sólo 16. Por su parte las cámaras fotográficas se hundieron más del 80% respecto del año pasado y la fabricación de monitores cayó un 37,3 %. Así mismo, los aires acondicionados y los televisores bajaron un 12%.
Para este período, la industria electrónica de Tierra del Fuego enfrentará un panorama complejo. A los números actuales se suman compromisos que resultan de la reforma tributaria. Además, desde 2018, se reduce del 17% al 10,5% el impuesto interno para los productos importados (hasta llegar a cero en 2024) y de 6 al 0% para los nacionales. En un principio, bajaba directo a cero también para importados.
Paralelamente, Rosana Bertone, gobernadora de la provincia fueguina, negoció una modificación gradual y selló un acuerdo entre la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (AFARTE) y el gremio metalúrgico de la UOM para mantener salarios freezados hasta 2020. La provincia también se comprometió a reducir la presión impositiva, pero aun así la electrónica tambalea y busca reorientarse hacia otras ramas como las automotrices para convertirse en proveedoras de autopartes.