Hasta el último día de agosto de 2016 fallecieron 92 personas por siniestros viales en Mendoza. Los expertos responsabilizan a dos factores fundamentales: el desconocimiento y la naturaleza de nuestras rutas.
El primero de ellos, es decir, no saber qué significa conducir, es vital, ya que un vehículo “es un arma y necesitamos saber todos sus detalles”, asegura Hector Roitman, experto en Accidentología Vial. El perito argumenta que el Estado tiene un estándar muy bajo para el otorgamiento de licencias de conducir: mientras la persona sepa poner los cambios, pare en una esquina y respete el semáforo, ya se considera que sabe conducir, lo cual no debería ser suficiente.
Pero además, los conductores ni siquiera saben qué tipo de vehículo están habilitados a conducir. La mitad de la gente que maneja no sabe si su auto es tracción delantera o trasera. Tampoco saben cómo actuar ante una emergencia. “Sabemos hacer lo mínimo esencial, cuando todo sale bien. Pero si te salís a la banquina, si se te revienta una rueda, si se te abre el capó, si se te cruza un perro y no sabés cómo actuar, generás un accidente”, explica Roitman.
El segundo factor –la naturaleza de las rutas– se refiere al diseño deficiente de las calzadas, componente que también incide en la siniestralidad vial. “Por evitar una expropiación de terrenos se generan situaciones conflictivas, como pasa con el Corredor del Oeste”, ejemplifica Roberto Tomassiello, responsable de la diplomatura de Posgrado en Transporte, Diseño y Salud para la Seguridad Vial que coordinan la Facultad de Artes y Diseño de la UNCUYO y la Sociedad Argentina de Evaluadores de Salud (SAES).
Según el especialista, el Corredor presenta un problema de diseño porque no tiene banquina que permita a un vehículo detenerse ante una falla. Así, si debe parar, queda detenido en el medio de la calzada, incrementando el riesgo de un siniestro.
Con pasado y sin futuro
Tomassiello también pone el ojo en el estado de las rutas, ya que no sólo se ha mantenido el mismo trazado de hace 50 años sino que tampoco se ha dado respuesta al crecimiento del parque automotor. En 1994, Mendoza tenía 300 000 vehículos registrados; hoy hay más de 600 000. “La provincia tiene que repensar la situación vial y darle mayor seguridad a los conductores a través de rutas que piensen en el futuro”, afirmó el diseñador.
En este sentido, también indicó los déficits en cuanto al mantenimiento de las calzadas. “Si no hay dinero en las arcas del Estado para poder mantener adecuadamente, se va a tener que cobrar peaje”, agitó.
Gobiernos improvisados
Roitman, en tanto, remarce que hace falta encontrar fundamentación técnica, que no se hacen estudios serios de tránsito ni se consulta a los expertos. “Se pone un semáforo en una esquina y cuando no funciona, se mueve a otra. No se hace nada desde el Gobierno a pesar de que hay diversos organismos que han ido incrementando su jerarquía y personal. Pero, en general, no hay nada que se esté haciendo orgánicamente, más que alguna campaña de tránsito, que están buenas, pero hay más cosas por hacer”, criticó.