El arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, se sumó a la polémica que se generó por el dinero que el Estado destina a la Iglesia católica y avisó que sin esa ayuda la institución "no podría sostenerse".
"El subsidio está bien porque las limosnas son miserables", expresó Héctor Aguer.
Aguer también cuestionó al jefe de Gabinete, Marcos Peña, por haber expuesto el dato durante la sesión informativa en Diputados. Allí el funcionario dijo que el Estado destinará en 2018 más de 130 millones de pesos en subsidios a la Iglesia católica.
En ese sentido, el obispo sostuvo que "la Iglesia no podría prescindir" del dinero, ya que es "un aporte importante". Peña reveló en Diputados que un obispo diocesano cobra $ 46 800 y los obispos auxiliares, $ 40 950. La difusión de los montos cayó muy mal entre los religiosos.
Aguer se mostró muy crítico de los fieles de la Iglesia que no aportan. "Uno se fija en lo que es la limosna en la misa. En el momento del ofertorio se hace una colecta. Esa colecta suele ser miserable", sostuvo.
Sobre el destino de los fondos que percibe, Aguer aseguró que buena parte de su sueldo lo gasta en "darles a los pobres" y contó que también suele prestarles dinero a otros sacerdotes "cuando les falta".