La madrugada del domingo 17, la policía de Cúcuta informó a las autoridades colombianas que miles de personas esperaban al otro lado del puente Simón Bolívar, uno de los tres puntos terrestres que conecta a Venezuela con Colombia. Habían acudido para comprobar si era verdad lo que señalaban varios rumores que circularon en la víspera en redes sociales y en ciertos medios de comunicación: por segunda vez en esa semana, la guardia bolivariana iba a permitir el paso a ciudadanos venezolanos. La primera fue el pasado jueves, cuando un grupo de unas quinientas mujeres presionaron a los agentes hasta conseguir cruzar.