Según los ocho artículos del acuerdo marco, se prevé una exención impositiva total por los 50 años que durará la concesión de tierras. Además se establece que Argentina “no interrumpirá las actividades normales” que se realicen en la estación espacial y los empleados de China que trabajen en Neuquén se regirán bajo la legislación de Pekín. En tanto, el gobierno chino “mantendrá indemne a la Argentina de toda obligación que surgiere de reclamos de cualquier naturaleza”.
Durante la sesión, senadores de la oposición criticaron los términos del contrato. “Es una cesión de soberanía”, sentenció la puntana Liliana Negre (Peronismo Federal), quien advirtió que “se instalan por 50 años y la Argentina no puede entrar, controlar ni ver lo que está ocurriendo” en esa plataforma. Por el contrario, el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, Ruperto Godoy (FpV) indicó que “ha habido información muy clara” y que “no hay nada para ocultar”.
Godoy explicó que la nueva estación espacial china serviría para “monitorear y hacer un seguimiento de los satélites que van a acceder a la Luna”. Además, argumentó que los chinos “pensaron en Argentina” porque era necesario “un lugar que les permita una mayor visibilidad para los satélites”.