Irma, Harvey, Katrina, Andrew son algunos de los nombres propios que reciben los huracanes con el objetivo de que faciliten la divulgación de alertas de forma más sencilla que con una denominación técnica o números. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) es la encargada de bautizar a los huracanes de nombres femeninos y masculinos en orden alfabético.
Los huracanes son nombrados de la manera que conocemos porque de esta forma es más fácil recordarlos, en vez de utilizar tecnicismos o palabras ligadas al argot de los meteorológos. Así, se facilita la comunicación de estos fenómenos climáticos que pueden llegar a ser altamente catastróficos.
Las listas son creadas cada año por la OMM e incluyen uno por cada letra del alfabeto. Sin embargo, la Q, U, X, Y y Z no están incluidas porque los nombres que comienzan con estas letras son raros y poco comunes.
Estos listados se reutilizan cada seis años. Por ésto si ves que un huracán es nombrado igual que otro no es por un error si no que volvió a reutilizarse la lista. Para que algún nombre salga de ella, debe haber sido devastador y provocado una enorme catástrofe, como por ejemplo Katrina o Patricia, ambos nombres fueron retirados y sustituídos por otros.
En la Edad Media, las tormentas eran mencionadas con nombres de santos y a finales del siglo 20, comenzaron a identificarlas con nombres de mujeres. En los años '70 se empezaron a alternar con nombres de hombres tras protestas feministas.
Los huracanes que aparecen en el oceáno Pacífico van a llevar siempre nombres de personajes históricos, mitológicos, de animales o flores y alimentos, dijo a BBC un científico meteorológico británico.
"La experiencia ha demostrado que el uso de nombres de hombres y mujeres en la comunicación escrita y hablada es más corto, más rápido y causa menos errores que cualquier otra identificación de huracanes usada hasta la fecha", explicaron expertos de la Organización Meteorológica Mundial a Univisión.