La desaparición forzada de personas se convirtió con el tiempo en un problema mundial que no afecta solamente a una región del mundo. Las desapariciones se pueden visibilizar hoy en situaciones complejas de conflicto interno, como método de represión política de sectores opositores o con enfrentamiento. Es una realidad mundial y por tanto, una gran preocupación para los defensores de los derechos humanos, los parientes de las víctimas, los testigos y los abogados que se ocupan de estos casos.
Muchas veces, está práctica es utilizada por los Estados como estrategia para infundir el terror entre los ciudadanos o como lucha contra el terrorismo. Lo que pesa todavía es la generalizada impunidad y poca claridad de estas desapariciones forzadas.