Los restos del mendocino fueron reconocidos en el cuadro 33 del cementerio de Capital que, en ese entonces, estaba dedicado al entierro de indigentes y gente con el sello de NN que nadie reclamaba.
Fueron tantos los individuos enterrados durante el período 1975/77 en el cementerio capitalino que las sospechas comenzaron a crecer hasta lograr las excavaciones en el 2005, por parte de antropólogos forenses, especializados en reconstruir la identidad de las personas a través de huesos humanos.
La investigación fue iniciada por Familiares de Detenidos Desaparecidos de Mendoza y presentada en la Justicia Federal en el Juzgado N°1, a cargo del Juez Walter Bento. También allí se llevan adelante las causas por crímenes de Lesa Humanidad, cometidos durante el Gobierno de facto de 1976 a 1983.