Una multitud recorrió las calles del centro mendocino con un mensaje de hartazgo frente a la violencia machista. Este 3 de junio no pasó desapercibido, sino que convocó a multitudes conmovidas por los femicidios recientes de Agostina Vega y Dulce Candia, que se sumaron a los más de 3200 femicidios registrados desde el primer Ni Una Menos en 2015.
Niñas, adolescentes, adultas, ancianas, trabajadoras, profesionales, militantes populares, feministas, sindicalistas e independientes se unieron en un reclamo que, lejos de perder vigencia, está más en agenda que nunca. El pedido para terminar con la violencia de género estuvo presente en pancartas, intervenciones artísticas y discursos.
El reclamo se sostiene —entre otras cosas— con números: el observatorio Ahora que sí nos ven registra 3205 víctimas de femicidios, de las cuales 99 son de este año. Esto significa que hay un femicidio cada 31 horas en nuestro país.
La convocatoria buscó visibilizar así la persistencia de los femicidios, exigir respuestas estatales y reclamar medidas concretas para prevenir las violencias que afectan a mujeres y diversidades.















