La jueza de Garantías Alejandra Alonso determinó que la monja Kosaka Kumiko, acusada de entregadora y encubridora de los abusos denunciados en el Instituto Próvolo para niños hipoacúsicos, continuará presa en el penal de Agua de las Avispas, de Cacheuta, hasta la realización del juicio oral. A la religiosa se le dictó la prisión preventiva pedida por el fiscal Gustavo Stroppiana.
Este miércoles 24 de mayo, la magistrada, luego de hacer lugar a pruebas presentadas por la fiscalía y la querella, le negó a la monja la libertad sugerida por su abogado, Carlos Varela Álvarez. Alonso tomó esta determinación porque consideró que Kumiko está acusada de delitos "graves" y existen indicios para entender que la monja podría no someterse a proceso. Además, dejarla en libertad podría entorpecer la investigación ante la posibilidad de que tuviera contacto con las víctimas.
Sergio Salinas, uno de los abogados querellantes, dijo a Unidiversidad: "Para tomar esta decisión, la jueza se basó en tratados internacionales de Derechos Humanos, especialmente en los que protegen a los niños con discapacidades y también por la coherencia de las pruebas en sí mismas".
La religiosa del Próvolo se encuentra detenida desde que se entregó a la justicia en Buenos Aires a principios de mayo, luego de estar prófuga desde el 31 de marzo. Días después fue trasladada a Mendoza. Está imputada por ser partícipe primaria de abuso sexual agravado por la guarda y corrupción de menores. La acusación en su contra se basa en testimonios de víctimas que la señalaron como quien los sometía a castigos físicos y facilitaba y encubría los abusos.
En sus declaraciones, Kumiko ha expresado ser inocente. Ha contado que trabajó en el instituto de Luján desde 2004 hasta 2012, y que las todas las actividades que realizaba en el lugar fueron lícitas, que velaba por los niños y que jamás tuvo ningún inconveniente ni llamado de atención.
Salinas sostuvo que la defensa hace bastante tiempo presentó el pedido de prisión domiciliaria para la monja perteneciente a la Congregación Hijas de María Santísima del Huerto, pero que no hay motivos suficientes para que se la otorguen. Agregó: "No tiene más de 70 años ni una enfermedad, no existen razones, espero que no se la den".
La investigación por el caso Próvolo se inició a fines de 2016 y permanecen imputados y en prisión, acusados de abuso, los sacerdotes Nicola Corradi y Horacio Corbacho, y los empleados José Luis Ojeda, José Bordón y Armando Gómez. El único que cumple prisión preventiva domiciliaria es Corradi, por su edad (tiene 82 años) y porque desmejoró su estado de salud cuando permaneció en la cárcel de Boulogne Sur Mer.
El viernes 26 se realizará una nueva Cámara Gesell con una de las víctimas y una inspección en el instituto. Además, se han aportado algunas pruebas nuevas, como unos videos en los que se observa a las monjas jugando con los niños en una habitación que sería donde dormía Horacio Corbacho, según explica Sitio Andino.