La monja japonesa Kosaka Kumiko, una de las acusadas por los abusos sexuales que se investigan contra chicos sordomudos e hipoacúsicos en el instituto religioso Antonio Próvolo, se entregó hoy en Buenos Aires, luego de permanecer prófuga desde el 31 de marzo, y aún no se sabe cuándo será trasladada a Mendoza.
Desde que fue denunciada por someter a los exalumnos a maltratos físicos y ser la encargada de hacer la selección de las posibles víctimas, se lanzó un pedido captura nacional e internacional.
Su abogado, Carlos Varela Álvarez, pidió la semana pasada que la mujer se pudiera presentar ante la Justicia mendocina y se le garantizara su libertad, pero la posibilidad fue rechazada por el fiscal de la causa, Gustavo Stroppiana, debido a la gravedad de los delitos por los cuales está acusada.
Su detención fue confirmada a Unidiversidad por fuentes de prensa del Poder Judicial, quienes indicaron que todavía no se sabe cuándo la monja será traída a Mendoza para ser imputada y juzgada por participación primaria en los delitos de abuso sexual y corrupción de menores, los mismos por los que ya están imputados y detenidos 2 curas y 3 administrativos del establecimiento.
La investigación por el caso Próvolo se inició a fines de 2016 y permanecen imputados y en prisión, acusados de abuso, los sacerdotes Nicola Corradi y Horacio Corbacho, y los empleados José Luis Ojeda, José Bordón y Armando Gómez. El único que cumple prisión preventiva domiciliaria es Corradi, por su edad (tiene 82 años) y porque desmejoró su estado de salud cuando permaneció en la cárcel de Boulogne Sur Mer.
En el curso de esa investigación, algunas de las víctimas declararon, a través del sistema de Cámara Gesell, que la monja Kumiko los sometía a castigos físicos y facilitaba los abusos sexuales.